¿Quién dijo que enamorarse es un asco?. El asco, propiamente dicho, somos las personas. Siempre nos dejamos llevar por sentimientos que al final se nos revelan y se nos clavan como puñales en la espalda.
¿De qué me sirve por ejemplo estar esta mañana aquí, frente al ordenador -currando-, pegando unos tiritones que me salgo de la oficina provocados por el destemple de mi cuerpo que apenas -por decir algo- ha descansado esta noche y con una resaca que -por suerte- no llega a ser nada comparada con la que llevaba anoche encima, tras haber estado a más de cien kilómetros de casa?
Pues para afirmar lo arriba mencionado, que las personas dan asco. Sino todas, la mayoría. Siempre hay excepciones, vale.
Y los borrachos siempre dicen la verdad, no?. Pues putos borrachos…
Menos mal que siempre hay quien rompe la regla y esos cabos sueltos hacen que todo valga la pena.
Ayer, por ejemplo, andamos un poco -como ya he dicho- (que repetitiva estoy esta mañana, joder!) para ver un gran concierto: En Espera + GES. Con las ganas que tenía de volver a ver a estos últimos -después de años luz- y me tuve que conformar con ver el ¿segundo? ensayo y una cancioncilla… Pero bueno, disfrute de En Espera por los dos, parece que sabía la que se avecinaba.
Estuve con mis queridísimas hermanas y con mis queridísimos amigos. Me perdí el concierto por una buena causa. Todo salió de p.m., algunos sentimientos intentaron fastidiarnos un poco pero lo sobrellevamos bastante bien. Me gustó mucho la noche. Hasta el final, que siempre pasa lo que acaba pasando últimamente… Palabras que no deberían ser dichas de la boca de personas de las que no deberían salir, y si las piensa tan directas y claras como las dijo volvemos a ser menos que nada. Te cagas… O me cago yo por ser tan imbécil.
Necesito un cambio de aires…
Esta tarde ficción con Eric Mabius -sino me quedo sobadísima- y visita con tabaco “de liar” y/o cachimba. Y esta noche ya se verá lo que pasa. Si pasa algo, oiga!.