Puede que en el fondo ese rayito de sol nunca esté tan oculto como imaginamos. Muchas veces no es más que el empeño de verlo todo negro. Intentar ahogar las penas en alcohol no es algo que siempre acabe mal, a veces nos ayuda a ver que en realidad nada es tan borroso como lo vemos, como lo pintamos.
Sólo hay que querer ver un poco más allá. Es entonces cuando sin buscar hayamos ese pequeño detalle, comentario, acto… que nos hace volver a sonreir.